Adolfo Cámara

Director del diario ‘Levante’ – 1966

Siempre que de escultura se trata, recuerdo invenciblemente esta observación poética de Cocteau: “La luna es el sol de las estatuas”. Pero en el caso de Pérez Contel, escultur, cuya obra es de barro vivo y enamorado del genio valenciano más auténtico, la metáfora resulta fria y pálida, pretenciosa y académica, ya que solo parece alumbrar el mármol después de rasgar la noche.

Sin embargo la obra artística de Pérez Contel, desde el dibujo y la pintura al grupo escultórico, está toda en contacto entrañable con la vida y no teme el ser expuesta a la luz de un sol abrasador ni a los ojos de un pueblo que la quiere espíritu hecho carne.

Toda su obra es buena prueba de ello, y al contemplarla se comprende pronto qeu estamos ante una obra bien hecha hasta la inspiración, ante una escultura ‘muy antigua’ y muy moderna, ante una plástica fidelísima al natural, y desbordante, al propio tiempo de expresión.

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