Rafael Pérez Contel (1909-1990) y Manolo Gil (1925-1957)

Dos artistas valencianos en la colección del IVAM

Manuela García

El IVAM, en una exposición, que se podrá visitar hasta el 23 de abril, quiere resaltar las similitudes entre Rafael Pérez Contel y Manolo Gil, dos representantes del arte vanguardista valenciano que desarrollaron su obra en dos periodos apasionantes de la historia de España, como fueron la Segunda República española y el primer franquismo, época esta segunda en la que ambos coincidieron. Más de ochenta obras entre pinturas, dibujos y esculturas, pertenecientes a las donaciones que ambas familias han hecho al IVAM, componen la muestra y crean un diálogo entre estos dos artistas. Un autorretrato de cada uno, en ambos extremos de la sala, inician un itinerario que arrancando de la figuración acaba, en el centro de la sala, con sus obras abstractas en un intento, por parte del comisario, de armonizar los caminos seguidos por estos dos artistas que, pese a la diferencia generacional, tuvieron puntos de contacto que les llevaron a exponer en varias ocasiones juntos. Escultor, pintor, cartelista, profesor y escritor, Rafael Pérez Contel que hasta el final de sus días trabajó por la libertad, la cultura y el progreso, no ha sido valorado como debiera y su descubrimiento oficial, en gran parte debido a los estudios que sobre él ha realizado Francisco Agramunt, ha sido muy reciente. Pertenece a ese grupo de artistas que, con su activismo renovador, hicieron posible la creación de una vanguardia artística en la Valencia de los años treinta. Se interesó igualmente por la cultura valenciana participando en actividades de Lo Rat Penat y publicando numerosos artículos sobre arte en el suplemento Valencia del periódico Levante, siendo su libro más importante Artistas en Valencia 1936-39.

Según nos cuenta Paco Agramunt, en un estudio realizado en 1987 para el catálogo de la exposición Pérez Contel escultor, en 1947 Pérez Contel participó en una exposición realizada en la librería que regentaba el grabador Salvador Sanz Faus y allí entró en relación con el Grupo Zeta, formado por jóvenes artistas que tenían sus mismas inquietudes renovadoras. Entre ellos estaban Manuel Gil y su esposa Jacinta Gil. La diferencia de edad no fue óbice para que Pérez Contel se convirtiese en un personaje clave para el grupo prestándoles su experiencia y apoyo y facilitándoles el acceso a algunas galerías de la época.

Y aquí empezó la relación entre estos dos artistas. Manuel Gil fue miembro del Grupo Zeta desde que se creó hasta su desaparición en 1950, periodo en que se desarrolló su etapa de las Pinturas negras. Será interesante recordar aquí que durante estos años asistió a la tertulia Las Vesperales, ¿les suena el nombre?, que se celebraba en la casa de José León Roca. Al disolverse el grupo Manuel Gil se cuestiona sus planteamientos estéticos. En 1952 empieza su etapa de muralista. Realizó murales, entre otros, para la Cafetería Kansas, la Tasca Casa Pedro, Cafetería Monterrey y el Ateneo Mercantil de Valencia. En 1954 empieza su etapa de pintura mítica que se prolongaría hasta el verano de 1956 en el que su pintura experimentó una nueva transformación, entrando en un debate entre la pintura figurativa y la no figurativa. Este mismo año se creó el Grupo Parpalló en el que él participó hasta su muerte al año siguiente.